La simplificación de los sistemas naturales – Parte II

Como el hombre dirige el flujo energético para producir alimentos.

Publicado en Revista Ambiente Siglo XXI - ONG Econciencia
Autora Rosalía Paz

En la Parte I de este artículo vimos como la energía proveniente del sol se transforma en energía aprovechable por los organismos vivos y como esta energía se va transfiriendo entre los seres vivos a lo largo de la cadena alimentaria. En este flujo energético, cada eslabón (individuo) aprovecha la energía almacenada en el cuerpo del eslabón anterior para desarrollarse y para desempeñar su rol en el ecosistema. El hombre no escapa a esta regla general, y también aprovecha este flujo energético para proveerse de los alimentos que necesita para desarrollarse y realizar sus actividades diarias.

Como vimos anteriormente, todos los seres vivos están interconectados entre sí mediante la transferencia de materia y energía. Estos flujos son la base de toda cadena alimentaria. Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas artificiales de producción de alimentos conocidos como agroecosistemas, sin embargo, nuestra cadena alimentaria está sujeta a las mismas reglas a las que están sujetos los sistemas naturales, o ecosistemas.

¿Pero en que se distingue un agroecosistma de un ecosistema? Para comprender estas diferencias, es necesario que definamos cada uno de ellos y expliquemos sus partes.

Caracterizando Ecosistemas

Un ecosistema puede definirse como el conjunto de seres vivos y componentes no vivos (o abióticos) que habitan en un determinado lugar. Todos estos componentes se interrelacionan entre sí a lo largo de la cadena alimentaria. Una de las características más importantes de los ecosistemas es que presentan una gran complejidad en cuanto al número de especies y las interacciones que ocurren entre ellas. Para comprender un poco más lo que venimos diciendo, observemos la primera figura, donde existe una gran biodiversidad de especies. Podemos observar que un gran número de especies productoras sostienen los consumidores primarios, y estos son el alimento de los consumidores secundarios y así sucesivamente. También podemos observar que una especie como la perdiz puede ocupar una posición de consumidor primario cuando se alimenta directamente de los productores, puede ser un consumidor de segundo orden cuando se alimenta de un consumidor primario (en el ejemplo, insectos), de tercer orden cuando se alimenta de un consumidor secundario (por ejemplo de arañas) y todo esto va a depender de la cadena alimentaria que esta siga. De esta misma manera, el Lobo ártico puede llegar a ocupar el puesto de consumidor de quinto orden.

En este conjunto de interacciones, el tamaño de todas las poblaciones se encuentra controlado por el nivel siguiente. Cuando la población de una determinada especie crece en forma descontrolada debido a una alta oferta de alimentos, se produce un desequilibrio en la cadena que resulta en el crecimiento de las poblaciones de los niveles siguientes hasta alcanzar una nueva situación de equilibrio. Cuando este recurso se agota, todo el sistema se reduce hasta llegar a otra situación de equilibrio. De esta manera podemos decir que los ecosistemas presentan resiliencia, que en sencillos términos nada más es que la tendencia a llegar a un equilibrio. Cuanto más complejo es un ecosistema y las interrelaciones entre sus especies en la cadena alimentaria (redes tróficas), más estable es y mejor resiste a los factores externos (presenta mayor resiliencia). En estos sistemas, la acción explotadora del hombre produce desequilibrios que llevan a extinciones de especies e inclusión de especies exóticas, lo que conduce a la alteración de las cadenas alimentarias.

simplificación parte 3

Otra característica importante es que el ciclo de la materia es cerrado. Con esto queremos decir que la mayoría de los minerales que se incorporan en el cuerpo de los seres vivos se transfieren a lo largo de la cadena vuelven al ambiente físico gracias al trabajo de los descomponedores, produciéndose el reciclado de los mismos. La cantidad de materia introducida es pequeña si comparada a la materia reciclada.

Caracterizando Agroecosistemas

Un agroecosistema, por otro lado, es un ecosistema que es sometido por el hombre a frecuentes modificaciones de sus componentes biológicos y físicos. La implantación de agroecosistemas es un fenómeno altamente extendido siendo la actividad humana que mas afecta al ambiente en términos de superficie. De hecho, se estima que más de la mitad de la corteza terrestre se encuentra destinada a la agricultura (12%), la ganadería (25%) o a la implantación de bosques artificiales (15%).

simplificación parte 4

Al igual que los ecosistemas naturales, todos estos sistemas artificiales se sostienen gracias a la utilización de la energía lumínica del sol por los productores, y luego esta puede ser utilizada de las más diversas maneras. Sin embargo, existen muchas diferencias con los ecosistemas naturales.

Primeramente, los agroecosistemas son sistemas simples, o lineales, donde el hombre es el último eslabón de la cadena trófica. Si observamos los alimentos que consumimos, podemos observar que en su mayoría consisten en vegetales (productores) o en derivados de herbívoros (consumidores primarios), posicionándonos en consumidores primarios o secundarios. Otra diferencia importante es que los agroecosistemas presentan una reducida biodiversidad, tanto genética como en lo referente al número de especies que habitan en el. En este sentido cabe resaltar los ejemplos de la uniformidad genética observada en las plantas cultivadas y las grandes extensiones de monocultivos. Estas características llevan a que los agroecosistemas sean sistemas frágiles e inestables (poca resiliencia).

simplificación parte 5

Para poder mantener estos sistemas, es necesaria la acción continua del hombre en el control de plagas, malezas y mantenimiento de las condiciones óptimas de cultivo y homogeneidad genética de los cultivares. Los ciclos de los minerales son abiertos, una vez que es necesaria una constante entrada de materia al sistema en forma de fertilizantes y agroquímicos para mantener los altos rendimientos del sistema.

Como pudimos observar, los agroecosistemas son adaptaciones humanas de los sistemas naturales, donde se dirige el flujo de energía hacia la producción de alimentos. Gracias a esta verdadera revolución, fue posible el progreso de la sociedad humana. Sin embargo, debido a los factores anteriormente mencionados, los agroecosistemas presentan una serie de problemas que desarrollaremos en la tercera y última parte de este artículo.

PDF: Revista Ambiente Siglo XXI. N° 15.Julio 2008.pdf

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